El fútbol es el deporte más popular del mundo y se practica en casi todos los países. Los jugadores realizan movimientos repentinos de aceleración y desaceleración, cambios rápidos de dirección, saltos, aterrizajes y acciones de contacto directo con rivales. En comparación con deportes individuales, estas exigencias físicas posicionan al fútbol como una disciplina con alta incidencia y riesgo de lesiones.

Por esta razón, el fútbol se encuentra dentro de los cinco deportes con mayor propensión a lesiones. En edades tempranas, los beneficios de la práctica deportiva pueden verse limitados por una lesión o por las secuelas que esta pueda dejar en niños y adolescentes.
Factores que aumentan el riesgo de lesiones en el fútbol joven
• Lesiones previas
• Edad y maduración de los tejidos
• Inestabilidad articular (laxitud)
• Baja condición física o desconocimiento del deporte
• Aumento exagerado de la carga de entrenamiento
• Condiciones del campo de juego (superficie dura)
• Uso inadecuado del calzado deportivo
• Falta de elementos de protección
• Iluminación deficiente
Incidencia de lesiones en el fútbol juvenil
En los últimos años se han publicado numerosos estudios prospectivos sobre la incidencia de lesiones en jugadores de fútbol juvenil. Investigaciones recientes, especialmente en fútbol juvenil de élite, muestran tasas de 7,9 y 3,7 lesiones por cada 1.000 horas de juego en jugadores entre 17 y 21 años, respectivamente.
Es importante considerar que aproximadamente un 18% de estas lesiones son graves, implicando más de un mes de ausencia deportiva. Las lesiones musculares representan cerca del 37% del total de lesiones en el fútbol juvenil.
Fútbol femenino y lesiones
Los datos del fútbol masculino no pueden extrapolarse directamente al fútbol femenino debido a diferencias físicas, hormonales y musculoesqueléticas. En futbolistas juveniles mujeres, las lesiones más frecuentes son los esguinces, siendo el tobillo y la rodilla las articulaciones más afectadas.
Desarrollo deportivo y riesgo de lesión
La práctica prolongada del fútbol implica una progresión desde lo lúdico hacia demandas físicas y técnicas cada vez más exigentes. Este proceso favorece el desarrollo muscular, articular, óseo y del sistema nervioso, permitiendo una transición segura hacia niveles superiores de competencia (élite y sub-élite).
Sin embargo, el aumento de horas de entrenamiento, la mayor cantidad de partidos semanales y los enfrentamientos con rivales de mayor envergadura física pueden exponer al sistema musculoesquelético a situaciones de mayor susceptibilidad a lesiones.
Localización de las lesiones
Al igual que en el fútbol adulto, las extremidades inferiores concentran la mayor cantidad de lesiones en futbolistas juveniles.
• Hombres: 4,1 lesiones por cada 1.000 horas de juego
• Mujeres: 6,5 lesiones por cada 1.000 horas de juego
Principales localizaciones
Hombres:
• Muslo (1,2/1000 h)
• Tobillo (0,9/1000 h)
Mujeres:
• Rodilla (1,5/1000 h)
• Tobillo (1,5/1000 h)
Las lesiones articulares, especialmente las ligamentosas, presentan una incidencia casi doble en mujeres en comparación con hombres. Esta mayor susceptibilidad también se observa en el fútbol adulto.
Factores asociados
• Laxitud articular
• Regulación hormonal
• Biomecánica
• Anatomía y alineación corporal
Lesiones musculares del muslo
Los músculos más propensos a lesionarse son el cuádriceps y los isquiotibiales, debido a:
• Participación directa en el golpeo del balón (cuádriceps)
• Función clave en desaceleraciones y frenado (isquiotibiales)
• Carácter biarticular (isquiotibiales y recto femoral)
• Acciones balísticas repetitivas y de alta velocidad
En futbolistas masculinos, las lesiones musculares duplican las observadas en mujeres (4,6 vs. 1,8 lesiones por 1.000 h), probablemente debido a mayores exigencias físicas e intensidades de juego.
Lesiones de tronco
También es importante prestar atención a las lesiones de tronco, donde existen diferencias significativas entre hombres y mujeres. Patologías como la espondilolistesis pueden aparecer debido a aterrizajes más erguidos, especialmente en superficies sintéticas o de mayor dureza.
Gravedad y edad
Afortunadamente, la mayoría de las lesiones en futbolistas jóvenes son de gravedad mínima (1 a 3 días de baja). No obstante, las lesiones moderadas y graves también están presentes en menor proporción.
Como referencia, un entrenador con una plantilla de 20 jugadores juveniles puede esperar entre 2 y 3 lesiones graves por año, tanto en hombres como en mujeres.
Existe una relación directa entre edad, número de lesiones y gravedad: a mayor edad, mayor riesgo de bajas deportivas prolongadas. Esto se atribuye a la maduración ósea, al aumento de las demandas físicas y a la intensidad de la competencia.
En niños pequeños, el sistema neuromuscular y metabólico aún está en desarrollo, lo que reduce la explosividad, la producción de fuerza y, en consecuencia, el riesgo de lesión. Además, presentan una mejor recuperación y menor fatiga.
Importancia del desarrollo progresivo
El fútbol joven debe avanzar de forma paralela al desarrollo físico y neuromotor del niño. Mantener un crecimiento deportivo controlado disminuye considerablemente el riesgo de lesiones graves en jóvenes promesas.
La mezcla prematura de categorías, edades, envergaduras físicas y niveles competitivos, motivada por presiones externas o estrellato temprano, puede romper este proceso natural de desarrollo.
Lesiones prevenibles
Los estudios muestran que, además de las lesiones por contacto directo, existen numerosas lesiones sin contacto, las cuales son prevenibles.
El diseño de planes de prevención de lesiones debe ser una prioridad, enfocados en el desarrollo de la competencia motora y la condición física general. Estos programas han demostrado reducir significativamente las lesiones moderadas y graves en niños y adolescentes.
Prevención al estilo SMAD
S – Salud
Un control médico adecuado es fundamental antes de iniciar la práctica del fútbol. Se deben considerar el desarrollo general del niño o adolescente, estado nutricional, hormonal, condición física y metabólica. La presencia de patologías de base debe ser evaluada y controlada previamente.
M – Movimiento
Los estudios recomiendan en niños y adolescentes:
• Ejercicios neuromusculares específicos integrados al fútbol
• Ejercicios multiangulares para el desarrollo muscular general
• Cambios de dirección constantes para favorecer la maduración ósea
• Mantener adecuados niveles de flexibilidad
• Trabajo de estabilidad y control del core
A – Alimentación
La nutrición es clave durante el crecimiento y frente a altas exigencias físicas. El nutricionista cumple un rol fundamental en el desarrollo muscular y la salud del deportista joven.
D – Desarrollo seguro
Un deporte más seguro requiere acciones preventivas permanentes, bajo la supervisión de equipos profesionales especializados. La planificación del entrenamiento debe integrarse dentro de un enfoque multidisciplinario centrado en el bienestar del deportista joven.
Bibliografía
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